Atención telefónica
+34 910 585 585

Administrador de fincas: el valor de un profesional

La labor de un administrador de fincas está siempre sometida a prueba y el juicio de los que esperan soluciones de él. Es por ello, que debe disponer de de una alta cualificación y una gran capacidad para gestionar los bienes de una comunidad de la forma más satisfactoria posible.

Esta es la razón, por la cual, aunque un vecino pueda ejercer las actividades de un administrador, lo más recomendable es que sea siempre un profesional facultado para su puesto. De esta forma, será capaz de enfrentarse a un problema serio, al contar con todas las herramientas y recursos necesarios.

El administrador de fincas: ese gran desconocido

A veces no tenemos en cuenta la cantidad de competencias que lleva a cabo el gestor de nuestra comunidad. Siempre debe intentar resolver cualquier incidencia con éxito, incluso recibiendo críticas por su gestión, ya que es muy difícil hacer que todos los vecinos se encuentren de acuerdo con todos los procesos o decisiones.

A continuación, te mostramos una pequeña lista de los conflictos más comunes y delicados que nuestro administrador gestiona en su día a día:

Morosidad

En el caso de que un vecino no pague sus cuotas, lo más habitual es que se exija que los pagos atrasados sean subsanados. El administrador de fincas es quien debe tomar las acciones legales en estas situaciones. Intentado calmar los ánimos y que la convivencia no se vea alterada.

Disputas vecinales

Sus razones pueden ser múltiples. Sea cual el contexto en concreto, el gestor deberá prestar servicios como asesor y mediador, procurando solucionar el problema y evitando que se alarguen las tensiones entre los vecinos implicados.

Humedades

Es una de las fuentes principales de malestar en las comunidades. Se presentan muchos inconvenientes para determinar quien es el responsable de pagar los daños causados. Aunque normalmente sea el perito del seguro quien resuelva este dilema, el gestor de fincas debe también intervenir en estos asuntos para agilizar todo el proceso.

Ruidos en la comunidad

Es responsabilidad del presidente junto con el administrador el revisar las normativas y cumplimiento de los horarios registrados, así como otros aspectos de la emisión de ruidos . En caso de que estos no sean seguidos por algún propietario, nuestro gestor hará acto de presencia para que la fuente deje de producirlos o, en caso contrario, poner en marcha el protocolo para denunciar los hechos.

Obras en los espacios comunes

En la mayoría de casos, no todos los vecinos se encuentran de acuerdo con su realización. El papel de nuestro gestor es determinante para ello, ya que es el que transmitirá toda la información y asesoría requeridas para que la toma de decisión sea lo más rápida y democrática posible.

Por otro lado, también se encargará de elaborar los convenios en los asuntos de obras y realizar los pagos y recaudos que se consideren oportunos. Aunque esto no siempre sea fácil.

Secretario en las juntas vecinales

Tiene que estar presente en todas las juntas que se hagan dentro de las comunidades que administra. Su función es la preparación del acta, así como dar testimonio de todas las resoluciones que se lleven a cabo. Es su cometido guardar y proteger, por tanto, toda la documentación de los edificios o urbanizaciones y dar los comunicados relacionados.

Esto supone, a veces, el recibimiento de los desagrados o desacuerdos de los vecinos en los asuntos tratados, quejas por la consideración de la poca fidelidad de las actas y el enfrentamiento de otros problemas que se derivan de ello.

Ser administrador de fincas

Como podrás comprobar, ejercer como administrador requiere de una preparación especializada. Es decir, formación en la rama administrativa, financiera, legal y fiscal.

Por eso, el candidato debe tener primero un titulo universitario reglado en algunas de las siguientes ramas: Derecho, Económicas, Ciencias Políticas, Ciencias empresariales, Administración y dirección de empresas, Arquitectura, Ciencias Químicas, y otras graduaciones oficiales.

Además de estos estudios, también se puede adquirir el título propio de administración de fincas. Actualmente se imparte en 11 universidades en España.

Cursos homologados

Como complemento de la formación previamente nombrada, se recomienda estudiar un curso homologado emitido por las empresas del mismo sector.

Las compañías que se dedican a la gestión de fincas, suelen disponer de una experiencia prolongada en el terreno de las comunidades de propietarios, por lo que suelen saber qué tipo de conocimientos o aptitudes requieren este tipo de trabajos mejor que ortos centros.

La importancia de colegiarse

Actualmente no existe una ley imperativa estatal que obligue a estar colegiado para poder administrar comunidades. Sin embargo, sí es muy aconsejable esta suscripción al colegio oficial como garantía deontológica y ética en la profesión.

El colegio, también ofrece otras ventajas a sus miembros. Por ejemplo, el asesoramiento en temas urbanísticos, formaciones continuas, asesoramiento en material fiscal, así como una larga lista de servicios que le dotan de valor añadido.

El administrador de fincas del mañana

La crisis sanitaria nos está obligando a transformar nuestros hábitos de consumo. En la administración de fincas esto no es una excepción. Por eso, no es de extrañar que el futuro de este sector se encuentre cada vez más enfocado en la prestación de servicios a nivel online o telemático.

Juntas por videollamada. Con el paso del tiempo, no hará falta salir de casa para acudir a las juntas y ejercer nuestro derecho a voto. De forma que se adapte mejor a los horarios de los propietarios.

Apps cada vez más especializadas. Las aplicaciones serán el medio regular para tramitar las gestiones de nuestra comunidad (tablones de anuncios virtuales, financiación, apertura de incidencias…)

Contacto con nuestro gestor. Lejos de lo que mucha gente pueda pensar, la accesibilidad con nuestro administrador será igual o más eficiente. Todo gracias a la comodidad e inmediatez que proporcionan las plataformas de comunicación telemáticas (servicios de atención telefónica, email, videollamadas, redes sociales…)

De esta forma, nuestro administrador, sean cuales sean las circunstancias, seguirá estando a nuestra disponibilidad. Porque ahora y siempre, su compromiso seguirá siendo el mismo: procurar la tranquilidad de sus vecinos.