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Gestión de las emociones durante la crisis del Coronavirus

La crisis sanitaria en la que nos encontramos puede suponer la aparición de un montón de emociones que debemos de saber gestionar para mantener la calma y afrontar de la mejor manera posible los próximos días.

Tanto el estar en casa, como la incertidumbre laboral son algunos de los puntos más importantes para aprender a gestionar. Todo esto, además en muchos casos se entremezcla con la conciliación familiar y el manejo de estrés en los niños. 

Qué emociones nos puede despertar la cuarentena

Algunas de las emociones que nos puede despertar estar sin salir de casa son las siguientes:

Miedo

Miedo a la incertidumbre, a no controlar la situación y en definitiva, al nuestro futuro próximo. Esta es quizá una de las emociones más comunes que vamos a sentir durante los próximos días y es que, tras casi un mes de estar en casa sin poder ir a nuestros trabajos y continuar con nuestras vidas es más que comprensible este tipo de reacción.

Ni mucho ni poco

El miedo es una reacción que resulta útil en muchos casos y que ha llevado al ser humano a evolucionar como especie. pero ojo, en estos momentos tenemos que saber mantener la preocupación a a raya. Es igual de importante saber qué se quiere saber como la propia información. Es decir, trata de no vivir pendiente de la evolución de la situación e intenta evadirte de los datos poco esperanzadores sin desconectar de la realidad, comprender la gravedad de la situación es importante pero basar nuestros días en ella es un error que nos puede hacer mucho daño.

Prestar atención a las señales

El miedo puede manifestarse al igual que la ansiedad a través de múltiples canales: tensión, insomnio, rabietas, ganas de llorar incontrolables, estados de ánimo confusos, inestabilidad emocional, depresión, etc.

Es importante intentar averiguar cual es la raíz de nuestras actitudes y trabajar el autocontrol, la templanza y establecer mecanismos propios para mantener estas reacciones a raya. Trata de racionalizar la situación, piensa en las partes positivas e intenta siempre posicionarte en el peor de los escenarios para aún así, encontrar una solución. De esta forma, tu cuerpo estará preparado para combatir la ansiedad derivada por la incertidumbre.

Tristeza

La tristeza es una emoción normal siempre y cuando sea transitiva pues de lo contrario se puede convertir en una enfermedad difícil de superar. Tener un poco de nostalgia, echar de menos a nuestros seres queridos y que esas emociones puedan suponer momentos difíciles de vez en cuando o sensación de no poder continuar siendo fuertes es total y absolutamente normal. ¿Cuándo puede suponer un problema la mala gestión de esta emoción?

Saber gestionar la tristeza es uno de los puntos más importantes de la salud emocional de cualquier individuo pues siempre vamos a encontrar adversidades que nos supongan un estado de ánimo bajo en el que nuestra esperanza se vea mermada o reducida drásticamente.

Enfocarse en el futuro

Pensar en lo que tenemos por delante y no centrarnos en lo que dejamos atrás es básico para sobreponerse en situaciones de crisis. Debes mantener la esperanza por encima de todo, pues, los momentos buenos son a la vez, el motor de los malos ya que sin ellos no existirían.

Trata de ponerte retos que seas capaz de conseguir, a veces estamos acostumbrados a establecernos metas demasiado complejas o poco realistas y esto nos lleva a la frustración, el abandono y la tristeza. Si de lo contrario, te enfocas en retos que puedas ir superando poco a poco, una sensación de satisfacción hará que poco a poco recuperes el ánimo. 

Practicar ejercicio

Practicar ejercicio también es una buena solución para mantener los ánimos ya que, durante el mismo se liberan gran cantidad de endorfinas. Independientemente de si te gusta o no, o de si estás acostumbrado a practicarlo en estos momentos es súper importante mantener la salud anímica para continuar adelante. Siempre debes de tener en cuenta, que existe un tipo de ejercicio para cada persona e intentar encontrar el que más se adapte a tu personalidad. 

Trata de encontrar alguna práctica deportiva que te haga pasarlo bien, de esta manera no lo tomarás como una obligación si no como una afición que querrás practicar siempre que tengas ocasión.

Ira/ Frustración

Estas dos emociones están interconectadas, y es que, en muchas ocasiones la ira no resuelta provoca una gran frustración.

La convivencia puede provocar roces y problemas con familiares que nos deriven en situaciones de mucha ira y tras una sucesión de éstas en la frustración por continuar compartiendo espacio con las personas con las que tenemos un problema.

Pacto de no agresión con los familiares

Como ya comentábamos la convivencia nunca es fácil, sobre todo si de repente nos vemos conviviendo con personas con las que no estamos acostumbrados a pasar mucho tiempo (como pueden ser hijos adolescentes, familiares que por determinadas situaciones estaban en nuestra casa cuando se decretó la emergencia, o en algunos casos compañeros de piso).

Para poder llevar esta situación es necesario que, en la medida de lo posible cada persona de la casa tenga su espacio individual. Un espacio al que considerar propio y en el que mantener la intimidad cunado sea necesario.

Por otra parte, también es importante entrenar la tolerancia, aprender a ceder y llegar a pactos de no agresión en el uso de las zonas comunes, hacer un plan sobre quién debe encargarse de qué tareas, cuáles son los horarios de uso de una dependencia concreta o qué programas se verán en televisión y cómo deberán elegirse. 

Todos juntos contra el virus

Si experimentas otras sensaciones o emociones las cuales implican la intervención de otras personas para lograr contenerlas como puede ser el caso de la soledad, debes de saber que hay muchísimas iniciativas solidarias que ponen en contacto a personas que necesitan ayuda de este tipo con personas que quieren ayudar.

Podemos encontrar entre otras el Teléfono de la Esperanza a nivel nacional, Minutos en compañía en el área de Madrid, Alicante ayuda a nivel local, y una gran infinidad de iniciativas más. Si quieres cambiar una vida, hazlo tu tiempo libre puede suponer la libertad emocional de otra persona.