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Impagos de verano en las comunidades de propietarios: ¿Realidad o mito?

Ha llegado el verano y con el los famosos «deudores estivales» pero,
¿Es esto cierto? ¿Hay mayor volumen de morosidad en las comunidades de propietarios durante los meses de verano?

Son diversos los estudios que señalan que sí, que efectivamente existe un aumento de la morosidad en las comunidades durante los meses estivales.

Relajarse, ir a la playa, desconectar y trasladarse a una segunda vivienda está muy bien siempre y cuando no descuidemos nuestras obligaciones con la comunidad.

¿Por qué aumenta la cifra de impagos durante el verano?

Los impagos veraniegos generalmente son provocados porque el propietario en cuestión no tiene ni el pago domiciliado ni ordenada una transferencia periódica a la cuenta de la comunidad.

Este tipo de situación en la que el pago de la cuota se realiza de forma manual, provoca que, cuando el propietario se marcha de vacaciones descuide el pago de las cuotas.

El problema de este tipo de deudas es que existan varias en la misma comunidad.

Esto merma la capacidad económica de la comunidad y puede suponer el impago de suministros o primas de seguros.

¿Cómo evitar este tipo de impagos?

Evitar al 100% este tipo de deudas es imposible pero si se pueden tomar una serie de medidas preventivas:

1.- Pagar los meses de verano por adelantado en junio y hacer un ingreso con el concepto «meses de verano».

2.- Activar la aplicación móvil de nuestro banco para poder realizar transferencias a través del móvil de forma telemática a través de la firma electrónica.

3.- Domiciliar el pago de las cuotas antes de planear cualquier viaje.

Además de esto, debe existir una comunicación apropiada entre los propietarios para que la información fluya. De esta manera, evitamos que aumente el índice de morosidad por falta de información.

Deudores no estacionales

En el caso de los deudores de mucho tiempo, todas estas recomendaciones no van a funcionar. Cuando en una comunidad de propietarios existen personas con grandes deudas lo mejor para reducir esta morosidad es lo siguiente:

Agotar la vía amistosa

Lo primero que tenemos que hacer si queremos cobrar una deuda de la comunidad es ponernos en contacto con la persona que la tiene y agotar la vía diplomática.

Muchas veces, ofrecer facilidades de pago es una solución para propietarios que tienen problemas financieros pero quieren cumplir con sus obligaciones.

Acuerdo para la reclamación de deuda

Si vemos que es imposible dialogar con la persona en cuestión, el siguiente paso es dejar constancia en acta de que todos los vecinos están de acuerdo en reclamar la deuda por vía judicial.

En esta reunión, se acuerda la certificación y liquidación de deuda tras la cual deberá notificarse al deudor a través de un burofax de su condición y del reclamo de las cantidades pertinentes, el cual es un primer paso para, si no se encuentra solución llegar a un juicio monitorio.

Celebración de juicio monitorio

¿Qué es el juicio monitorio? El juicio monitorio es el último paso de la reclamación de la deuda (cuando la intención de impago por parte del deudor es más que evidente).

Para que una deuda puede ser objeto de este proceso judicial tiene que cumplir los siguientes requisitos:

1.- Que sea dineraria (deuda expresada en moneda legal)

2.- Que se encuentre vencida (se haya cumplido su plazo de pago)

3.- Que sea exigible (no dependa de ninguna condición particular)

4.- Que sea determinada (que esté bien definida)

Una vez celebrado este tipo de juicio, será el juez quien imponga la sentencia de pago al deudor.

El papel de un buen administrador

El papel de un administrador de fincas en cualquier proceso de deuda es fundamental. En primer lugar por la tarea de seguimiento en relación a las deudas de la comunidad y en segundo lugar por el proceso que hay detrás de cualquier reclamación.

Elegir un administrador de fincas colegiado puede ser una buena oportunidad para que la comunidad pueda zanjar todos sus asuntos pendientes.

Un buen administrador de fincas es accesible y se encuentra preparado y formado para la realización de procesos de reclamación, asesoramiento para la reducción de costes en comunidades y proposición de mejoras a los propietarios.